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The Quality VS Little Money.

Hola.

Ya han pasado las vacaciones blancas que ni han sido vacaciones, ni blancas.  Después de pintar la cocina (eso sí, de blanco), empapelar parte del salón y los hartones de plato que suponen las comidas y cenas familiares, un virus de gripe estomacal ha hecho que el paso al nuevo año, haya transcurrido sentado en la taza del retrete. Digo esto para excusarme de la ausencia por mi parte del mundo de la tapicería in the web, aunque con el wifi casi no tienes excusa de no seguir enganchado hasta en los momentos, que han sido varios, de transcurrir en el cuarto de baño… pero no es plan y tampoco el cuerpo que se  queda en tan penosas circunstancias da para muchas zarandajas lingüísticas.

Dejando aparte las escatologías varias y aprovechando la fastidiosa cuesta de Enero que se avecina, quiero hacer hincapié en el desembolso monetario al adquirir un sofá nuevo, la opción de restauración ya la tratamos hace poco y si te perdiste la clase, echa un vistazo.



Siempre nos asalta la duda de si merece la pena o es verdad que gastando más te llevas lo mejor y siempre te encontrarás con diferencias de opiniones al respecto, yo os voy a intentar explicar el porqué, bajo mi punto de vista como profesional de la materia, hay que gastárselas si quieres una cómoda obra de arte en forma de sofá y en contraposición, si lo que quieres es algo blando donde aposentarte, el desembolso ya no es tanto, como todo en la vida, depende de lo que necesitemos, queramos o podamos.

                            

A día de hoy, el que se sienta con ganas y disponga de alguna herramienta, puede hacerse un sofá casi sin querer… ya se sabe, el que quiere, puede. Pero si no tienes nociones de esqueletaje y tapizado, te costará más tiempo del que debiera o igual no termina siendo lo que uno espera, pero te lo habrás pasado de rechupete y dos meses de tu vida habrán servido para que puedas contar que una vez lo intentaste o que, en el mejor de los casos, lo conseguiste y que casi con toda seguridad, nunca lo repetirás.

Este es un momento idóneo para hacer mención a la diferencia entre un Señor Tapicero y un señor que forra maderas, sin desprestigiar a nadie, que quede claro. Que un sofá sea barato no quiere decir que a la fuerza lleve malos materiales, puede ser que no se pierda mucho tiempo en donde y como colocarlos. Entran en juego muchos e importantes factores, desde el grosor de las maderas que forman el esqueleto y la madera que se emplee, hasta la terminación de la tela vista. Cinchando el asiento.
  • Un buen cinchado implica que las tiras elásticas se claven en su  totalidad, no es lo mismo sujetarlas con tres grapas que con una carrera de las mismas cubriéndola en su totalidad, como no es lo mismo estirar lo justo que tensarla con la tiradera y dejarla lista para las acometidas impetuosas de traseros con más de cien kilos de pesaje o la cantidad de éstas que pongas.
  • La diferencia también se ve plasmada en la calidad de la goma espuma y como la pongas, para separar el tacto directo del poliuretano con el cinchado se puede colocar una arpillera (o una tela cualquiera en su defecto), que asegure que la goma no se corte ni deforme en su largo trasiego con los cantos de cinchas o muelles de zig-zag, ésta simplemente la puedes presentar o la puedes clavar totalmente y estirarla (como la goma), dándole  una fuerza al asiento de importancia. Cosiendo la rampa.
  • En el asiento, que creo que es lo correcto, hay que diferenciar  físicamente la bandeja de la rampa, me explico: La bandeja es donde se asientan los almohadones casi en su totalidad y la rampa es la parte de delante, separada por un cosido a mano, que alcanza algunos centímetros más de altura ayudando a que la sentada sea más cómoda al  obligar al almohadón a no escurrirse hacia delante y echar hacia atrás, en el momento de sentarse, al individuo.
Pues bien, así con cada uno de los materiales que implantemos al sofá e incrementando la cantidad de materiales y tiempo del operario, que a día de hoy es lo que menos valor tiene :( 

Dejo un par de ejemplos que he visto por ahí que dejan entrever el precio que alcanzará cada uno cuando salgan del taller. Hay que observar los materiales empleados y el tiempo de elaboración de cada uno… y sacas la conclusión que te convenga, que luego te doy la mía.

Little Money
The Quality












Creo que salta a la vista, no?. Bajo mi punto de vista y/o parecer, la calidad sí tiene precio, aunque nos duela, porque en la forma de tapizar podemos aplicar un dicho popular: “No es lo mismo montar un follón, que follar un montón”… ups! perdón por la ordinariez, creo que emplearé otro: “No son lo mismo tres pelotas negras…”

Un saludo.


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