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Retapizando sillas de estilo.


Hola.

Siguiendo el hilo de entradas anteriores, hoy os traigo la restauración de media docena de sillas de estilo, que no de época, con las que he disfrutado como hacía días, esta vez de la mano de mi tía Gloria que se ha fiado de poner en mis manos las sillas que llevan con ella más de treinta y cinco años.

Tal vez no sean originales de la época que representan pero son fieles reproducciones provenientes de la escuela de maestros que os mencionaba en esta entrada. Son sillas de amplia sentada y respaldo con forma de escudo que responden al estilo Hepplewhite.

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Tras tantos años de fiel servicio el esqueleto seguía impasible al paso del tiempo con una salud envidiable, el asiento  guarnecido había perdido la consistencia desdibujando las formas y flaqueaba allá por donde palparas pero las cinchas de yute, en perfecto estado, seguían sustentando los muelles de cinco vueltas… en cuanto al tapizado… ese si que pedía a gritos el remozado.

Una vez desclavadas, con la arpillera al aire y constatando el buen estado de la misma, les doy el mayor repaso de pincho que hayan catado en su vida desapelmazando y acomodando el crin en su sitio, afianzo el punto de escala del asiento y me lanzo con el punto de cadeneta por todo el perímetro, devolviendo e igualando las formas del asiento. Ahora el guarnecido vuelve a ser duro, cuasi indeformable, y con la acogida propia de un asiento elástico en la zona de sentada.

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Y así es como se te queda la mano después del trasiego de la liza cuando no sabes que has hecho con el retal de piel, agujereado para acomodar el pulgar, que solemos gastar para estos menesteres… y como decía Neruda: “…¿Porqué hay que perderlo para saber que lo tenías?…”

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Una vez llegados a este punto, aprovecho la torta de crin original y enguato, igualando y camuflando las diferencias de volúmenes de estos asientos hechos a mano. Engomo con centímetro y medio y a centrar los rosetones de la tela que,  bajo mi punto de vista, realzan aún más la sillería con el contraste de tonos.
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Alabando el gusto de Gloria, termino el tapizado respetando su origen con el claveteado de tachuela bronce mate del nueve (las de siempre), repaso algún roce  debido al uso normal en cantos de patas y respaldos con tinte del color y las dejo preparadas para la sesión fotográfica con la cara lavá y recién peinás.

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Y hasta aquí ha dado de sí el repaso a la tapicería clásica que tanto me gusta, eso de atar muelles y manosear arpillera saboreando crin me hace sentirme hasta mejor persona, rememorando mis tiempos mozos, cuando gastaba flequillo y alpargatas de cáñamo… hala, que me pongo modorro…

Un saludo.



8 comentarios :

  1. Hola Tapestry.
    Muy buenos y tempranos dias.
    Aprovechando mi casi hora de tren hacia el trabajo, leo tu impresionante entrada de hoy. Verdad, casi te la pisamos, pero incomparable. Aquí se demuestra un gran profesional tapicero. Qué bien explicado...y qué perfectas han quedado las sillas! !!! Nosotras tenemos todavía mucho que aprender. ..somos novatas a tu lado.
    Nos encanta volver a leer tus originales textos.
    Bss

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    1. Hola Lil'as Girls ;)
      Que bueno veros de nuevo... y más para escuchar lindezas, jeje...
      Celebro que os haya gustado la entrada y las sillas, yo la gozo cosa mala haciendo estos trabajos y creo que, al final, eso queda plasmado.
      Un beso, bueno no, mejor dos ;)

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  2. Muy bueno Tapestry y la tela me encanta, pero me encanta aún mas todas las palabras que usas para describir la restauracion, punto de escala, punto de cadeneta, liza, torta, crin....., todo un universo de saber hacer y la aguja curva que no falte.

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    1. Ya sabes mi debilidad con las agujas curvas, indispensable tenerla entre los labios, jeje...
      No es nuevo el buen gusto que gastas, esa tela tiene vuecencia y viste lo que le eches y que mejor que unas sillas con pedigrí ;)
      En cuanto al vocabulario, en unas decenas de años no habrá quien sepa de ellas más que en los escritos que vamos dispersando a día de hoy, lo de siempre, una pena...
      Un abrazo y gracias por tus visitas ;)

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  3. Ese es mi Tapestry,dando guerra!Que tiemble Zaragoza!Buen trabajo compañero.

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    1. Jeje... debe ser que voy aprendiendo de correo en correo, tú ya sabes ;)
      Gracias por todo compañero, ya sabes lo que aprecio estas palmaditas tuyas ;)
      Un abrazo.

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  4. Precioso trabajo y me quedo emblesada "escuchando" la jerga tapiceril, que palabras más bonitas!!
    Eso si es defender el oficio.
    Saludos.

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    1. Hola Mamen ;)
      Me alegra que te gusten, la verdad es que estos trabajos artesanales son de lo más cumplidos cuando les aplicas un poco de tacto y, como dices, son faenas que dignifican el oficio.
      Ésta es la TAPICERÍA que debería transmitirse entre generaciones y que en unas decenas de años sólo conocerán unos pocos afortunados... entonces será cuando de verdad se aprecie la faena y hasta puede que se pague en condiciones.
      Como siempre, muchas gracias por tus visitas y tus comentarios ;)
      Un abrazo, Tapestry.

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