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El período Estival.

Hola.

Pues sí, estoy disfrutando del período pre-vacacional de una manera un tanto peculiar, en pleno desconcierto laboral hacemos acopio del poco trabajo que circunda por los alrededores y nos vemos desbordados con tanta pieza que tapizar, descontando madrugones, horas, minutos y “cafeses” de máquina por tomar antes de dar el bote hacia los parajes idílico/desestresantes en los que aparcamos la sentadera. Entre la vorágine de la entrega dentro de plazo, la acumulación de nervio entre los propios compañeros de trabajo (cualidad ésta, casi obsoleta en el tiempo) durante los tres últimos meses de trabajo sin tregua  y que ya “nos huele el culo a playa”, no veo el momento de salir del taller al mediodía. El remedio que aplico a este desconcierto de sensaciones es lo más parecido a la huelga a la japonesa: la concentración en el puesto de trabajo hace que ni piense ni padezca con los elementos exteriores y que el reloj corra como si se me escapara la vida entre los dedos, con el consiguiente detrimento de la salud… para que luego digan que el trabajo es salud, seguramente la frasecilla de marras la ideó alguno que no había dado un palo al agua en su vida y que llegó, como poco, a encargado ;) … sin rencores, que es sólo un frase hecha, por mí, pero frase hecha al fin y al cabo.


Ahora lo que toca hasta época de lluvias son las tardes de piscina (las menos), días de cine (los menos también), largos paseos de los de prescripción médica (éstos, inexistentes), alguna cabezada en nombre de la Siesta Nacional (ocasionalmente), cervecita fría de terraza (me bebí todo el cupo de joven por lo que ahora no cato alcohol ni para desinfectar) o paseos en biciclo (que dejé en el pueblo para no sufrir de tentaciones que perjudican  rótulas), pero lo que en realidad está ocupando mi tiempo posmeridiano lo haré público una vez vuelva de las vacaciones, es una sorpresa minúscula que dejaría de serlo si el interesado se acercara a ver lo que ha escrito el tipo ese que conoce que se dedica a tapizar en sus ratos libres de siete a tres.

También gasta de mis recursos el ordenador recién adquirido, gracias cuñado por la oportunidad, y que estoy poniendo a prueba. Una máquina que ha conseguido aparcar y dar un merecido descanso a mi primer portátil que se me quedaba pequeño (a mí!!) y al que le quedaban pocos alientos ya. Ya edito videos sin problemas, corro varias aplicaciones sin pestañear y no pierdo tiempo entre páginas… será la gráfica o algo. A esta novedosa circunstancia de hermanamiento con el Seven, que me gusta cada vez más, súmale una contraoferta de telefonía que me ha colocado unos terminales con más instrucciones que la parienta ;)  Para un ser que aprendió a mecanografiar hace cinco años, tanta tecnología como que no le es determinante ni necesaria, pero a riesgo de parecer un desuso o un precario, cualquiera no se pone a la última… ya sólo me falta aprender inglés para conversar con los sillones orejeros.

A colación de lo anterior, coloco una canción que conozco gracias a mi hijo y que me viene al pelo.


Bueno, si como yo estáis a días vista de disfrutar las vacaciones, ánimo y al toro y que disfrutéis como si fuera lo último por lo que fueseis recordados.

Que la fuerza os acompañe, un saludo y hasta pronto.


2 comentarios :

  1. Bueno..., pues yo estoy disfrutando de un periodo estival muy curioso, amigo mio, estoy solo en el chalé con los cuatro perros, esta guay, por cierto, hoy he reparado una mosquitera con la pistola de cola caliente, esa con la que muchas veces pegais los galones, ¿eh...', pero ellunes me bajo a terminar dos sofás para la feria del mueble de Valencia, capitoné, lineas rectas, tipo bañera y a esperar las ventas, que en julio hice unas cuantas muestras mas.
    Un abrazo y en breve a leernos mas.
    p.D. Y ese sonido de fondo de las grapadoras, muy bueno.

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  2. Hola de nuevo.
    Yo también anduve liadillo en Julio, mucha faena por culpa del obligado y necesario parón vacacional, que ha sido eso, un parón (creo yo, que hasta vital) en el que me he dedicado a nada... bueno, miento, yo también me he dedicado al comercio... y al bebercio.
    Pero ya estamos de dolorosa vuelta y, como dices, en breves a leer y a escribir que en la capital no tengo excusa que si que llega el wifi.
    Espero que esas muestras para la feria den su fruto y te entretengan una temporada, que falta nos hace.
    P.D.: Me alegro que te guste la música de la grapa, es lo que más oigo desde hace veinticinco años... supongo que algún día acabaré por acostumbrarme al claveteo ;)
    Un saludo.

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