Hola.
Otro veranito que toca a su fin, atrás dejaremos los vermús estratosféricos y las siestas legendarias, los hartones de carne a la brasa acompañada de longanizas y morcillas, amén de esos callos con garbanzos para cenar regados con tinto de verano y sangría, esos espesantes sanguíneos a los que no ponemos ninguna traba y de los que nos gusta jactarnos ante propios y extraños… adiós, ha sido interesante.
Otro año para volver a juntarte con la gente que anda dispersa por la geografía haciendo su vida. A los que vinieron de paso y a los que se unieron los fines de semana, como a los que me han acompañado durante todo este mes movidito por las circunstancias, gracias por estar ahí y no faltar a la cita… adiós, ha sido importante.
Lo que resultó ser una chiquillada, puso en pie de guerra a la treintena de personas que nos resistimos a abandonar el lugar. A la hora de la siesta y al grito de fuego saltamos a la rue con lo puesto, haciendo acopio de cubos y baldes nos encaminamos en carrera hacia la columna de humo sin encomendarnos a nadie.
Una tarde calurosa y de viento caliente propiciaba el pasto de las llamas, aún a pesar de la rápida intervención de los jovenzanos que raudos y veloces recorrieron el pueblo casa por casa dando la voz de alarma. Los primeros en llegar, armados con extintores, vaciaron sus armas mientras el resto desplegaba mangueras y disponían los cubos bajo los grifos más cercanos, sin planificación alguna todos parecíamos seguir un meticuloso plan de emergencia.
Ni que decir tiene que la suerte anduvo de nuestro lado, el viento empujaba al indomable hacia el camino, que ejerció de corta fuegos cercando el avance por uno de sus flancos. Con palas como atizadores… y con un par, los chavales no dudaron en pisar brasa para minar la avanzadilla de los rescoldos una vez remojada la retaguardia.
Afortunadamente, nunca había oído el acuciante repique de campanas llamando a fuego y desgraciadamente, ya no podré decir lo mismo. No sé el tiempo que trascurrió desde las primeras voces de emergencia hasta que por fin vimos sofocado el infortunio a base de calderadas de agua pero pasó rápido, muy rápido, entre bocanadas de humo que encogían los pulmones tiznados y los fogonazos que castigaron mis sandalias, todo se redujo a cenizas humeantes momentos antes de que acudieran dos bomberos con un termo de setenta y cinco litros sobre ruedas a medio llenar… jodidos recortes presupuestarios :(
En fin, un susto muchismo gordo que sirvió para darnos cuenta de lo pequeños que somos y de que si el viento llega a soplar al revés, el fuego se habría comido medio pueblo en un suspiro con sabor a ceniza.
Desde aquí quiero dar la enhorabuena a los vecinos por el arrojo demostrado y sobre todo, dar a conocer el orgullo que me hicieron sentir los chavales, de todas las edades, volcándose sin condiciones y dándolo todo entre cortinas de humo.
Un saludo.
Uf, Tapestry, me alegro de que todo se haya quedado en un susto en vuestro pueblo, que por desgracia en muchos otros no van a poder decir lo mismo este año. ¡Vaya verano! :S
ResponderEliminarBesos.
Hola Olvido ;)
ResponderEliminarDespués del susto todos nos acordábamos de lo que habrán pasado y siguen pasando los que no han tenido tanta suerte.
Lo de este verano ha sido una locura pero lo más peor es que los incendios sean provocados conscientemente... una pena :(
Un abrazo.
Revienvenido tras el Corto y Cálido Verano. Lamento el susto que os propinó el fuego voraz y celebro que quedara en susto tan sólo.
ResponderEliminarSólo gratifica quedarse con lo positivo,ver como un pueblo entero se auna ante las llamas y arrima codo y un buen cubo.
Saludos.
Ups!!
EliminarSe me pasó contestarte, ya perdonarás...
Tienes razón, la respuesta de todo el mundo fue tan gratificante como necesaria.
Un saludo Ana... y gracias por tus palabras ;)
Me entristece profundamente que existan individuos que disfruten provocando estas animaladas. Me alegro de que no os afectara las viviendas, pero como bien dices llevamos un verano de traca, la gente ya tiene suficientes problemas como para perder sus casas o que le desgracien el entorno.
ResponderEliminarUn saludo.
Hola Mamen.
EliminarEn este caso los pertrechores de la desdicha se llevaron un susto importante, unos zagales de corta edad que vieron como se les iba de las manos una "chiquillada"... lo dejamos ahí, presuponemos que no fue con ánimo de llevarse nada por delante.
Si lo comparamos con las movidas incendiarias del verano, esto no deja de ser una broma, aunque de mal gusto.
Un saludo Mamen ;)
Qué susto!! pobrecico nuestro pueblo, tan bueno y tan bonico él..... Menos mal que está lleno de buena gente, una pequeña gran família que cuando hace falta (y cuando no) ahí está! haciendo piña! I Love El Villarejo de los Olmos y su people!!
ResponderEliminarHola Laura!!
EliminarQue sorpresa tan grandisma verte por aquí, dichosos los ojos que te leen ;)
Cierto todo lo que dices, la gente que me encontré hace casi treinta años, no la encuentras en ningún sitio aunque la elijas... ese pueblo, enamora ;)
Un beso Laura, pásate cuando y cuanto quieras, estás en tu casa.
Hasta pronto.